Después de descubrir la verdad, decidimos pasar unos días más en Portofino, sobre todo porque Leonardo y yo nos hemos extrañado tanto, que los días y las noches no nos alcanzan para demostrarnos nuestro amor. Al final, con mucho pesar, debemos decirle adiós al lugar donde volvimos a ser felices y donde, gracias a Don Xavier, aprendimos que lo más importante es confiar el uno en el otro.
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Durante los días que estuvimos solos, comenzamos a planear la mejor forma de desenmascarar a Lina y tal co