Camille
Debido a un pequeño rayo de luz que se cuela por una enorme ventana, despierto un tanto confundida sin reconocer dónde me encuentro, pero una vez que recuerdo todo lo que hice la noche anterior, mi estómago se contrae de culpa. Giro mi rostro y veo a Leonardo, dormir profundamente a mi lado.
Nunca debía responder a su beso y mucho menos acostarme con él. Yo no lo amo y creo que no seré capaz de volver a amar después de lo que Iker me hizo. Con mucho cuidado de no despertar a mi acompaña