Rous estaba en ese momento sellando algo más grande que un acuerdo, ella estaba sellando una sociedad sin nombre, no escrita, pero irrevocable. Y que podría repercutir en el futuro de cualquiera.
El Ruso le entregó una cuantiosa cantidad de dinero por el compromiso de dejarlo entrar cuando las puertas de esa empresa se abrieran, cuando las puertas hacia el modelo de negocio se encontrarán a su disposición. Rous recibió cada centavo con la mirada puesta en aquella mansión, ella recordó que vivió ahí en ese pasado que ahora su otra yo estaba ocupando como desde siempre.
Caleb por el contrario aun no estaba plenamente convencido de lo que Rous lo estaba empujando a hacer, el deseaba que la felicidad momentánea, que ese espejismo de amor que Rous estaba alimentando con gestos y atenciones. Se convirtiera en toda una realidad.
Milán prometió a la Rous del pasado que convertiría a Caleb en ese hombre de negocios que merecía ser, y estaba cumpliendo con su promesa. Sin saber que Rous del fut