La cena entre los tres y unas copas mas acabó sin inconvenientes, sospechas o altercados que complicaran la relación. Aun así, Rous estaba plenamente convencida que Milán no dejaba de desearla, de amarla que era aún peor.
El plan trazado por Rous estaba provocando que su confianza creciera y se fortaleciera conforme las circunstancias continuaran favoreciéndola. Con un Caleb comprometido a forjar su empresa y meditar sobre la propuesta de Rous, con un Milán en la bolsa de su vestido y un Ruso d