Caleb careciendo de experiencia en el ruedo, carecía de sensibilidad, emociones aun por vivir. Aun le falta el toque en todos sus actos, pero eso no lo limitó a sentir esa extraña sensación que alguien los había traicionado, que dentro de los que planearon el ataque estaba el responsable que todo saliera contrario a lo planeado.
—¡Cruzaste la línea Caleb! ¿Ahora que haremos? David no estará nada contento con todo lo que aconteció. —replico el ruso con una calma desconocida—. Debemos apresurarno