La Carnada de Piel Tersa

Esa expresión y la mirada perdida de Milán confundió todo lo que ella mencionó con anterioridad. ¿Qué era lo que Rous estaba pretendiendo con ese beso repentino? Ella tras el beso, acaricio el rostro de Milán, lo que confundía aún más el sentimiento de ese hombre que parecía estar necesitado de un amor que le correspondiera.

Rous no le quitó la mirada, se las sostuvo como quien está a punto de declarar algo de suma importancia. Pero Rous era así: amable, condescendiente y de un alma caritativa.
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