La pelirroja apareció como un alma perdida. Milán estaba desconcertado ante la figura femenina que invadió su espacio a esa hora de la mañana. Por fuera un auto oscuro vigilaba desde la distancia. Nadie sospechaba, nadie observo que la pelirroja había descendido de ese auto.
—¡Ayúdeme por favor! —exclamó ella con desesperación y Milán sin una respuesta y atónito por la situación.
Milán observó a cada lado, imaginando que podría tratarse de una trampa, de alguien del pasado que estaría intentan