Milán ahora parecía contar con una carta abierta para mantenerse cerca de Rous, y aunque Caleb no autorizó perseguirlo, investigarlo. Caleb estaría al pendiente de sus movimientos, de sus insinuaciones y reportes. Ahora todo iba a parecer una estrategia para descubrir lo que parecía no existir.
—Ciertamente las cosas caen por su peso. —susurró Caleb—. Pero siempre tiene que existir un detonante que lo provoque. ¿Qué podría provocar ese detonante en Milán? ¿Qué podría hacerlo caer si me miente y