Rous se quedó pegada al teléfono tras haberse cortado la comunicación, ella estaba alertada. Aun así, ella sostenía en sus manos los papeles de divorcio, esos papeles que no servían más que para desenmascarar a Caleb.
Rous luego del avistamiento detrás del escritorio de Caleb, se sintió traicionada, No una traición que podría sanar con un corazón humillado por haber involucrado amantes en la relación. La traición era sobre la confianza, utilizó su nombre, su figura. ¡Su cuerpo! Sin remordimiento y todo para conseguir la fortuna que ahora poseía.
Todos aquellos negocios de los que presumía: la constructora, el hospital, la comercializadora, el hotel. ¡Todo fue una mentira construida bajo el nombre de Rous! Ahora la incertidumbre de conocer el motivo por el cual se encontraba en peligro se volvió mayor, Milán fue especifico. No debía fallar o intentar confrontar a Caleb, ella como en muy pocas ocasiones. ¡Entro en pánico!
—¿Qué debo hacer? —se preguntó sin tener la respuesta y sin una p