—Eso lo diría alguien que pertenece a ese mundo de la mafia. —gritó Rous con lágrimas invadiendo su mirada—. Tocarte e ignorarme te dio igual, tu presencia en este lugar solo es un fantasma que no siente y que simplemente tu corazón desapareció. ¡No sé desde cuando te perdí, Caleb! ¡Te amaba! Ahora ya no sé qué puedo sentir por ti.
Caleb no supo que responder. La evitó. Evitó su mirada, su voz. ¡Su presencia! Solo suspiró como soltando un sentimiento, como dejando salir eso que le atoraba el co