La cuerda estaba floja, el destino estaba deshilando las líneas de Rous y cambiando un futuro que podría haber sido inexistente para ella. Sin saberlo cada decisión o cada paso se estaba convirtiendo en una sentencia que podría llegar a pesar de que la desgracia misma.
Milán en el futuro no corría con la aparente buena suerte de encontrar o que alguien más se le cruzara en su vida para olvidar o intentar olvidar a la mujer que se convirtió en más que solo un deseo. Rous para Milán en el pasado y en el futuro, era la mujer que siempre desearía haber compartido una vida a su lado.
Acompañado de nadie, más que del canto tenue de las aves y las paredes a su alrededor. Milán sentía hundirse en un mar de incertidumbre y desconsuelo. La Rous del futuro se encontraba muy cerca de él, pero al mismo tiempo su corazón intentaba alejarla. Caleb del futuro fue directo y certero en advertirle que ella era su mujer y Milán deseaba respetar esa línea.
La línea telefónica de Milán se atascó de llamada