La ausencia de Rous en la vida de Milán, lo orilló a aferrarse a un cuerpo ajeno. A un cuerpo desconocido y sin saber, sin percibir que ese cuerpo podría ser la mujer fatal que le podría costar hasta la vida misma.
Milán no deseaba soltar a Rous, no deseaba soltar aquellos momentos íntimos que para el fueron tocar el cielo con las dos manos. Para Milán haber compartido no solo la cama, sino el cuerpo. Fue compartir su alma, su espíritu con el de ella. Ahora el estaba comenzando a decidir que era momento de soltar ese cuerpo, esos sentimientos que no podrían ser correspondidos como él lo deseaba.
Chelsea le estaba haciendo olvidar en un parpadeo el rechazo, el frio que percibía en las acciones de Rous hacia él. Aunque el amor no podría ser borrado en un parpadeo, El amor a medias no era lo que el necesitaba, Milán gritaba desde adentro que estaba necesitado de atención y amor.
Chelsea tras escuchar aquellas afirmaciones, se desprendió ligeramente de la cintura de Milán. Ella no actuó c