Mundo ficciónIniciar sesiónEl bastón golpeó el suelo, portado por una mano huesuda y arrugada. El hombre se encorvaba al caminar; mientras era seguido por su protector a tan sólo unos pasos de distancia - ¡es un descaro! - proclamó al cruzar la puerta - mi propio discípulo quiere robarme lo mejor que tengo - entró, somatando el bastón.
Teo se paró con su llegada; mientras su padre se acomod&oac







