Mundo ficciónIniciar sesiónFue arrojado, cayendo entre las mesas antes de girar y quedar sentado para presenciar los actos de la otra persona. Javier sacó el cinturón de su pantalón - Con esa cara que tienes hasta padezco de lástima al golpearte - alzó el cincho en su mano y bajó con fuerza.
Teo se movió, asustado, logrando esquivarlo por suerte. En ese momento, creció en él un enorme coraje,







