Mientras Alejandro moría de angustia, Abril se divertía en su interior. Y no es que ella fuera mala, sino que él se adelantó a sacar conclusiones antes de ella terminar de hablar.
Juntos llegaron a la empresa, y es que, aunque él ya se haya resignado a perderla, siempre fue un caballero y le dijo que no la dejaría sola.
—Alejandro…
Ella quería explicarle que él lo había interpretado mal.
—Ve a tu oficina y ponte a trabajar de inmediato—. Le ordenó con voz grave.
Ella sintió temor de su reacción