La noche cayó sobre Roma, pero Brany no podía dormir. El sonido de los Vespas y las risas lejanas en la calle le recordaban lo cerca que estaba de la vida, y lo atrapada que se sentía. Pasada la medianoche, incapaz de resistir más, se vistió silenciosamente y salió del apartamento.
Las calles adoquinadas de Roma estaban vivas. Siguió el rumor del agua hasta dar con la majestuosa Fontana di Trevi, iluminada contra el cielo oscuro. Se sentó en el borde, dejando que la inmensidad de la escultura l