Después de meditar algunas horas las palabras de Andy decidí que era momento de contarles a todas la verdad. Así que las cite en casa.
Sentí el peso de todas sus miradas antes incluso de atreverme a hablar.
Nunca pensé que ese momento llegaría así, de golpe, sin preparación, sin un discurso ensayado frente al espejo. Siempre imaginé que, si algún día decía la verdad, sería porque yo lo decidía… no porque el miedo me empujara contra la pared.
Pero ahí estaba.
Con Andy de pie a mi lado, cruzada d