—Nyxthelia… —empezó, pronunciando el nombre como si fuera una oración prohibida— fue una de las primeras ninfas que acompañaron a Hécate en sus travesías nocturnas por los senderos del Inframundo. Pero no era como las demás. Ella caminaba entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos como si no perteneciera a ninguno. Como si estuviera hecha para romper fronteras.
Me quedé inmóvil. En boca de Lucien el nombre me sonaba aún más familiar, como un eco.
—¿Quién era ella… en realidad?
Lucien