Pujo con la siguiente contracción, aprieto la mano de Alexander con fuerza y siento cómo mi hijo atraviesa mi cuerpo.
Nació. Aiden nació.
Y lo único que quiero es tenerlo en mis brazos.
Escucho su llanto y es el sonido más hermoso que he oído en mi vida. Pujo una vez más cuando la mujer de Cillian me lo pide, mientras la otra mujer y Aurora limpian a mi bebé.
—¿Está bien? —le pregunto a Alex, que no ha soltado mi mano en ningún momento—. Quiero verlo.
Me suelta con cuidado y se acerca a las muj