-¿Este es el matadero? Porque no tiene pinta de serlo, parece más un almacén.
Cillian baja primero del vehículo y rodea el frente para abrirme la puerta. El aire frío de la madrugada se cuela bajo mi ropa cuando pongo un pie en la tierra húmeda. Peter vuelve a tomar mi mano de inmediato y avanzamos hacia el edificio. Sigue con esa sonrisa siniestra dibujada en los labios, una que no me gusta nada, porque parece disfrutar demasiado lo que está por venir.
Cillian abre las pesadas puertas negras d