Mis puños se apretaron con furia bajo la mesa, pero mantuve mi expresión imperturbable mientras lo miraba fijamente. No permitiré que su arrogancia me intimide.
—Tu confianza es impresionante, William —respondí con calma, pero con una nota de sarcasmo en mi voz—. Pero recuerda que las apariencias pueden ser engañosas. No subestimes a Peter ni a sus habilidades hasta que se termine esto que ustedes mismos han decidido enfrentar.
Mi mirada se desvió hacia Peter, quien permanecía en silencio a mi