Nilda se sentía la auténtica dueña del rancho, para quienes alguna vez afirmaron que las mujeres lobo no tienen alma de Alpha o que no aspiran al dominio, ella era la prueba viviente de lo contrario, no solo anhelaba poder y dinero; Nilda estaba convencida de que Magnus le debía algo. Año tras año, elevaba sus plegarias a la luna, esperando fervientemente que uno de los dos Alphas, Magnus o Malakai, la aceptara como su compañera y así ser la luna de Red Moon, porque no era únicamente un asunto