Natalie quedó aturdida por un momento al ver los ojos de Malakai, era como si el vaquero la llamara, como si una fuerza invisible quisiera arrastrarla hacia sus brazos, y por un instante, deseó correr hacia él, y compartir la euforia de su victoria, pero se contuvo. Malakai no le había dirigido la palabra en casi un mes, y no iba a ser ella quien rompiera el silencio, con un suspiro, desvió la mirada y caminó hacia Magnus, Nero y Terry, quienes se acercaron para felicitarla con entusiasmo.
—¡Es