Natalie respiró hondo mientras abotonaba su chaqueta de chef, el día de la gran inauguración había llegado, y aunque los nervios la tenían al borde de una crisis de histeria, una pequeña sonrisa asomó en sus labios, a la vez que exhalaba con fuerza, este era su sueño, su oportunidad para comenzar de nuevo, para ser ella y poder comenzar a planear un futuro, uno verdadero, donde ella seria la prioridad y nadie más, no estaba allí para impresionar a Nelson, o para agradarle un poco más a su madre