Era mediodía cuando Amalia llamó a la puerta del estudio de Mad. Entró cargando una bandeja con café. El hombre había llegado quien sabía a qué hora durante la madrugada. No la despertó ni al acostarse ni al levantarse. Supo que había dormido a su lado porque la almohada olía a su perfume.
—¿Todo bien?
Mad llevaba allí desde la mañana. El computador estaba apagado y no había libros ni documentos sobre el escritorio.
—Asuntos del trabajo.
Asuntos del trabajo cuando no estaba trabajando, cuando