Tras un día de licencia médica por el desafortunado accidente, Úrsula se reincorporó al trabajo. Pese a que se veía igualmente llamativa, esta vez no hub0 café derramado ni apagadas de cerebro de su jefe, mucho menos miradas de infarto. De hecho, Kamus ni siquiera la miraba. ¿Por qué no podía ponerse celoso como un hombre normal? No lo entendía.
—El regalo que me envió fue un lindo detalle, muchas gracias.
—Agradécele a Valentina, ella se encargó.
La directora de marketing. Ya le parecía que h