La semana laboral de Kamus había estado muy ocupada y no había podido reunirse con Anahí. Fue a su casa el viernes por la tarde y llevó unos pastelitos para comer bebiendo café. En sus conversaciones telefónicas la había notado más animada.
—Fui a una exposición en el museo de arte contemporáneo, unas instalaciones magníficas. ¿Te gusta el arte, Alfonso?
—Con los avances en inteligencia artificial, cualquiera puede hacer arte usando un teléfono.
—Eso es una blasfemia, pero te lo dejaré pasar. S