Unavi tuvo que sentarse ante tamaña revelación. Lu les dio privacidad y fue a su estudio. Se le acababa de ocurrir una idea buenísima para su próxima novela.
—¿Cómo que te casaste? Sin mí, sin tu hermana y única familia en el mundo. ¿Qué locura es ésta, Pedro?
—Así es el amor, hermana. Viene tan repentinamente como un huracán y no hay manera de ponerle freno. Hay que dejarse arrasar y ya, sin resistencias.
Unavi se aferró la cabeza, incrédula, al borde de una crisis nerviosa.
—¡¿Y tenías que