El auto de Kamus se detuvo al dar la luz roja en la avenida principal. Su vista se desvió hacia el anuncio publicitario del costado, donde la bella actriz cautivaba a todos con su profunda mirada y los invitaba a ir a ver su película con la promesa de que caerían rendidos a sus pies y le entregarían todo.
¿Quién no querría entregarle sus secretos y hasta la clave de la tarjeta de crédito a cambio de uno solo de sus besos?
—¿Quieres que vayamos al cine, Alfonso?
Él volvió la vista al frente.
—N