Laura estuvo segura de que sería su día de suerte cuando su jefe le devolvió el saludo por la mañana. Kamus incluso le esbozó una sutil sonrisa.
Anahí no había ido a la empresa, pero la persona asignada para reemplazarla tuvo todo listo para la reunión con la que partió la jornada. Eso sólo lo puso de mejor humor.
—¿Y esa sonrisa de qué es, Kamus? ¿Por fin te cogieron bien?
—No dignificaré tus estupideces respondiéndolas.
—¿Y qué esperas que piense? Llevas semanas estando insoportable. Hoy n