La llamada de Antonio lo había tomado por sorpresa. Cuando menos lo esperaba, cuando su existencia se le olvidaba, cuando creía que todo iba bien en su vida, él llamaba para solicitar sus servicios. Y Mad acudía sin chistar pues tenía con él una deuda que jamás acabaría de pagar.
Y así como era deudor, perseguía a otros que también tenían deudas.
Fue al lugar indicado, halló a la persona buscada, usó sus convincentes métodos y partió deprisa al piso que rentaba. Tenía una novia y por la noche