Kamus tenía más de veinte llamadas perdidas en su teléfono cuando lo revisó al despertarse. Martín, su madre, Ernest Ford, Anahí y montones de desconocidos. El espectáculo del evento había estado realmente bueno. Debían estar desesperados por algo de información. No le extrañaría que Bill hubiera huido como la rata cobarde que era y sólo lo tuvieran a él para saciar el morbo. Puso el teléfono en "no molestar".
—A mí sólo me llamó Lu, unas cuatro veces.
—No le devuelvas la llamada, Unavi. No h