Vincenzo sintió que el tiempo se detenía mientras veía al auto en el que iba Serena girar sin control por la pista antes de estrellarse.
—¡Llamen a emergencias! —ordenó y saltó del auto antes de que su conductor hubiera terminado de estacionarse.
Gran parte del auto estaba destrozado, había vidrios por todos lados y se percibía el olor a gasolina desde varios metros de distancia. La zona más afectada era la del conductor, ya que el coche de Allegra había impactado justo por la esquina delantera