Lo primero que vio Vincenzo al abrir los ojos fue las paredes de una habitación que sabía no eran las de la suya.
—¿Dónde estoy? —Empezó a recorrer la habitación con la mirada y vio a sus padres sentados un poco más allá.
—Oh, miren quien despertó —dijo su padre acercándose a su cama—. Nuestro bello durmiente —terminó con una sonrisa.
—¿Qué pasó? —preguntó.
—Te desmayaste en la sala de partos —le explicó su madre.
—Leonardo estará feliz de ya no ser el único —acotó su padre.
Los recuerdos afl