Vincezo se puso en alerta tan pronto vio a Allegra. No creía que se tratara de una coincidencia encontrarla justo allí.
—¿Podemos hablar?
Serena miró a su esposo, indecisa. No quería que su madre arruinara la tarde increíble que había pasado con sus acusaciones o insultos.
—Es tu decisión —dijo Vincenzo, como si le hubiera leído la mente.
Miró a su madre intentando no compadecerse. Ni siquiera el maquillaje había podido ocultar las ojeras que tenía. Su cabello no estaba tan impecable como siemp