Serena abrió los ojos y se encontró con el idílico paisaje que se extendía más allá de la enorme puerta de vidrio. El mar azul se confundía con el cielo en el horizonte. Una ligera brisa con aroma a sal entraba por una de las puertas abiertas y sacudía levemente las cortinas.
Giró la cabeza hacia el otro y frunció el ceño al no ver a Vincenzo a su lado. Estaba por llamarlo cuando él salió del baño luciendo completamente seductor. Solo estaba usando unos pantaloncillos cortos y su torso estaba c