Serena levantó su celular en cuanto empezó a sonar y miró el identificador. Se sintió tentada a no contestar cuando vio el nombre de su madre. No estaba de humor para hablar con ella en ese momento y, la verdad sea dicha, nunca. Pero si no contestaba, ella seguiría llamando.
Soltó un suspiro y respondió.
—Hola, mamá. ¿Cómo estás?
—Acabo de hablar con la madre de Vincenzo hace un momento —dijo su madre, sin molestarse en saludarla—. Me contó de la hermosa fiesta que está organizando para celebra