Serena no podía recordar mucho de lo que su madre había dicho durante el almuerzo porque, sinceramente, no le había estado prestando atención la mayoría del tiempo. Pero casi estaba segura que no habían sido más que críticas y quejas.
—¿Qué opinas de ese? —preguntó, su madre mientras movía el vestido en sus manos.
Se encogió de hombros.
—No lo sé, tendría que verte con él para saber cómo te queda.
Su madre la miró extrañada y luego le dio una sonrisa demasiado ensayada.
—No es para mí, ca