Vincenzo había estado esperando el momento en que Cosimo mencionara la denuncia contra Garibaldi.
—Sí, lo conocí cuando pasé unas horas en la misma celda que él. Me pareció un sujeto agradable y decidí ayudarlo. En ese momento no sabía quién había presentado los cargos en su contra.
—Vas a hacerte a un lado —ordenó Cosimo.
—¿Disculpe?
—Lo adecuado habría sido renunciar a representarlo en cuanto te enteraste que yo era el que lo quería tras las rejas. Eres el esposo de mi hija, no es lo corre