Serena no sabía que esperar de la cena con sus padres. Por supuesto, ellos no iban a armar un alboroto, pero eso no iba a evitar que intentaran alguno de sus juegos sucios. No conocía a nadie mejor que sus padres para hacerte sentir inferior y asustado.
Podía haber pasado tan solo algunas semanas desde que no estaba bajo sus órdenes, pero se sentía como si fuera mucho más y verlos a los dos, otra vez, despertaba todos sus miedos, que con mucho esfuerzo estaba tratando de dejar atrás.
Se dio una