—Mi equipo encontró a tu testigo —le informó Angelo, a través del teléfono—. Ella se está quedado con una amiga. ¿Deseas que hagamos contacto con ella?
—No, lo haré yo mismo. Que tus hombres la mantengan vigilada. Su vida podría estar en peligro si alguien más descubre su paradero. Nadie debe acercarse a ella.
Cosimo no la había visto cómo una amenaza cuando creía que tenía ganado el juicio contra Garibaldi, pero con Vincenzo en la ecuación él sabía que corría riesgo. Sus antecedentes decían q