Mundo ficciónIniciar sesiónSalieron del café cuando ya estaba anocheciendo.
Caminaron un par de cuadras sin hablar, cada uno atrapado en sus propias conclusiones.
En una esquina, Carlos se detuvo.
—Esta noche tengo guardia en la comisaría. Están reorganizando el equipo de investigación. No sé qué va a pasar mañana.
—¿Con el caso? —preguntó ella.
—Conmigo —respondió él, sin rodeos— Y contigo.
Adriana desvió la mirada hacia la calle, donde las luces de los autos formaban una corriente incesante.
—No quiero ser tu ruina, Carlos.







