Mundo de ficçãoIniciar sessãoCarlos Serrano llevaba tres días sin dormir más de un par de horas seguidas. Su mesa de trabajo era un campo de batalla: fotografías de las víctimas, informes de autopsias, diagramas con nombres y conexiones posibles. A cada nuevo intento de armar el rompecabezas, las piezas parecían encajar menos.
Cinco muertes en tres meses. Cinco hombres influyentes, todos jóvenes, todos pertenecientes a un mismo mundo de élite. Ninguna evidencia clara. Ninguna huella sólida. Y, sin embargo, había un nombre que empezaba a repetirse con demasiada frecuencia: John Whitmore. No era que apareciera en todos los escenarios, pero sí lo suficiente: en fotografías de fiestas, en reuniones privadas, en eventos donde coincidían las víctimas. Era un patrón débil, sí, pero era un patrón. Carlos apretó los labios mientras pegaba una foto de John en el tablero. No podía acusar a alguien solo por estar en las fotos equivocadas, pero la






