Capítulo 43 Las candidatas.
Aynara se incorporó un poco, mirando su propio vientre. El moretón era impresionante, sí. Pero...
—Bóreas —dijo con paciencia—, no regañes al bebé.
—¿Que no lo regañe? —Bóreas la miró incrédulo—. Ainara, no puede ser tan majadero. ¡Mira lo que te hizo!
—Aún se está formando —argumentó ella—. No ha nacido y ya lo estás regañando.
—Por algo será.
—¿Qué harás cuando nazca? —Aynara lo miró furiosa, aunque el rubor en sus mejillas delataba lo incómoda que se sentía con la posición en la que estaban—