Ariel dudó. No quiere que su esposa siga sufriendo.
—Tu madre... tu madre necesita una razón para vivir. Pero si le decimos esto, puede que actúe sin pensar. Puede que vaya a la manada a exigir respuestas y ponga en peligro todo.
—¿Entonces qué hacemos? —preguntó Carlo.
Ariel se volvió hacia sus hijos. En sus ojos, por primera vez en días, había algo más que dolor. Había determinación.
—Buscamos a Elena —dijo—. La amiga de Aynara. Desapareció el mismo día. Nadie sabe dónde está. Si alguien sabe