Así fue como Aynara fue a cubrir las manadas cuyos alfas estaban siendo presionados para rechazar a sus lunas. No descansó. No se detuvo. Visitó territorio tras territorio, manada tras manada, con su pequeña comitiva y su mirada de acero.
Solucionó cada acto en contra de las lunas verdaderas que eran maltratadas solo por no ser lo que esperaban, o por ser demasiado poco para las grandes aspiraciones de sus alfas y sus consejos. Aynara lo entendía más que nadie. Había sido menospreciada. Había s