Dos días después, la comitiva real partió hacia la Manada Roca Lunar.
No fue un viaje grande. Aynara no quería intimidar. Solo quería ver. Escuchar. Y luego, actuar. La acompañaban Elena, por supuesto, y un pequeño grupo de guardias Lycan. Bóreas quiso ir, pero ella lo convenció de quedarse.
—Esto es algo que debo hacer sola —dijo.
—No estás sola —respondió él—. Tienes a tu gente.
—Eso es lo que quiero decir. Los Lycan no tienen que resolver todos los problemas de los lobos. A veces, los lobos