No moriré.
—¿Me tienes miedo, Sol? —me pregunta con esa voz tan gruesa que me hiela la sangre.
¿Miedo?... Estoy aterrada.
Está herido, los ojos le arden con una rabia tan intensa que siento que podrían matarme. Las sábanas están manchadas de sangre.
—¿Tú... tú asesinaste a Clara, Dante? —pregunto con un hilo de voz, balbuceando. Su mandíbula se tensa, el ceño se le frunce con brutalidad.
—Te dije que mataría a quien sea por ti. ¿Dudaste alguna vez de eso? Lo hice. Y también herí a mi hermano. Les clavé la