Ian Moskav
Doy la vuelta en la cama con ella encima de mi, saltando y gritando sin poder parar. La acomodo bajo mi cuerpo y sentir el peso de su mirada clavada en la mía se mete hasta el fondo de mi alma. Es todo lo que necesitaba para volver a ser un hombre completo. Estoy convencido de que se siente igual de pletórica que yo pero de mi cuenta corre que la tensión siga subiendo y las chispas avivándose.
—Siempre tuyo, preciosa —me llevo sus labios a mis dientes —. Pase lo que pase soy tuyo co