—¿Por qué sigues mencionando a ese hombre? —me riñe.
—Porque tú sigues intentando manipular lo que quiero o debo querer —camino en pequeños círculos a mi alrededor —. No soy la Nikky de antes, tampoco soy la engañada Nicoletta. No existe nada más que la sombra oscura de mi y así como te he amado turbio y peligroso, tienes que aceptar que no vas a volver a dictar mis pasos. No puedes y no lo permito. Esa mujer se dejó arrancar de mi y morí por años —grito para que me oiga quien me tenga que oír